domingo, 3 de junio de 2018

Estimulando a mi bebe

El cerebro de tu bebé es una esponja. Para aprender, solo necesita que le ofrezcamos la posibilidad de experimentar. Aquí tienes 15 ideas prácticas para ayudarle a descubrir el mundo.



Te ofrecemos unas ideas para estimular a tu bebé. Música de Mozart, fichas para aprender a leer, un módulo de psicomotricidad… El bebé no necesita esas cosas para crecer sano y feliz. El movimiento y la estimulación son los únicos alimentos que necesita su cerebro, y su mejor herramienta de aprendizaje... ¡somos nosotros! En casa, sin preparación especial, podemos ayudar a nuestro peque a sentar una buena base sobre la que reposará todo lo que aprenda después. El primer año de vida es una época dorada, nunca después adquirirá tantos conocimientos en tan poco tiempo ni tan importantes para su desarrollo. Qué responsabilidad, ¿no?

No hay que agobiarse. Nuestro peque es más listo de lo que parece. Como todos los bebés del mundo, viene de serie con una serie de reflejos primitivos que le empujarán a gatear cuando toque, a sentarse y ponerse erguido cuando esté preparado...
Nosotros solo tenemos que acompañarle en ese proceso, y ofrecerle un entorno seguro donde desarrollar sus capacidades. Su cerebro es una esponja y, para aprender, solo necesita que le ofrezcamos la posibilidad de experimentar y que le animemos a descubrir el mundo por sí mismo. Estas son algunas cosas prácticas que podemos hacer para estimular al bebé.

1. Darle el pecho

Ya sabemos que la leche materna es lo mejor para su cuerpecito pero, además, también es perfecta para alimentar su cerebro. Los bebés nacen con un número determinado de neuronas que tienen que conectarse entre sí. Los ácidos grasos que están presentes en la leche materna ayudan a este proceso.
Además, cuando le damos de mamar, al cambiarle de pecho estamos favoreciendo la simetría corporal. De ahí que se recomiende alternar el lado de la toma también cuando toman biberón
De 3 a 6 meses.

2. Tocarle mucho

Los bebés vienen de un medio acuoso y cerrado y tienen que aprender a saber cuáles son los límites de su cuerpo: dónde acaban ellos y dónde empieza el mundo, básicamente.
Cuando les masajeamos, se despiertan los receptores externos que les hacen darse cuenta de dónde están. Además, al niño que tiene problemas para iniciar la lactancia le ayudarán unos masajes en la palma de la mano y alrededor de la boca, al que tiene el intestino perezoso, en la barriguita...
De 3 a 6 meses.

3. Juegos de imitación

Cuando nacen, parece que solo comen y duermen... o no. En realidad, están deseando comunicarse con nosotros, desde el minuto uno. ¿Acaso no nos responden sacándonos la lengua cuando nos ven hacerlo a nosotros? El bebé va identificando a las personasque componen su círculo de confianza, ve que esas personas hablan, observa cómo abren la boca y producen sonidos, cómo acompañan los gestos de la cara al mensaje... Es una primera comunicación no verbal, que se completará cuando respondamos a sus grititos y gorjeos y les animemos a imitarnos.
De 3 a 6 meses.

4. ¡Al suelo!

Alrededor de los 9 meses, empezarán a gatear (insistimos, cada niño tiene su propio ritmo), pero a partir de los 6, ya podemos pasar ratitos en el suelo (pueden estar boca abajo desde el momento en que sostienen la cabeza), animarles con juguetes para que desarrollen la musculatura al intentar cogerlos o poner nuestras manos como tope si vemos que inician la marcha hacia atrás. Boca arriba, hay que intentar que hagan movimientos laterales hacia ambos lados, por ejemplo, llamando su atención con objetos, sonidos o... con su juguete más preciado: papá o mamá.
De 6 a 9 meses.

5. ¡Movimiento, por favor!

Todos los papás aprenden instintivamente que el balanceolos movimientos rítmicos, ayudan a calmar al bebé. La constancia en determinados movimientos genera rutas, conexiones cerebrales que le ayudan a predecir qué va a pasar a continuación.
Es lo mismo que cuando le atendemos en cuanto nos reclama: “Lloro y mamá viene enseguida”, pensará.
De 0 a 3 meses.

6. Una casa a su medida

Durante el primer año, la casa se adapta al bebé y no al revés. Cuando empiezan a moverse solos necesitan un espacio que sea seguro para ellos, pero también donde puedan gozar de cierta libertad y no haya que decirles continuamente: “Eso no se toca”. Así que lo mejor es mantener fuera de su alcance todo lo que sea peligroso o se pueda romper (podemos ir enseñándole que lo es, dejando el objeto prohibido a su alcance para que aprenda que no lo puede tocar, pero que sea la excepción). En su cuarto necesitará espacio, suelo para moverse y tener los juguetes a mano.
De 9 a 12 meses.

7. Cerca del corazón

Si nuestro bebé es de los que se dejan envolver (hay otros que se agobian y no soportan no poder mover los brazos), resulta muy conveniente alternar periodos de libertad, por ejemplo, solo con el pañal, con otros en los que, ya sea envuelto en una toquilla o mantita en el carrito o con nosotros en el fular, vuelva a la seguridad del útero materno.
Llevarlos envueltos también desarrolla el tono muscular, porque los bebés hacen pequeñas presiones al intentar moverse y buscar los límites del espacio.
De 0 a 3 meses.

8. Mucho por investigar

No necesitan cacharros sofisticados, pero sí objetos de diferentes texturas, materiales o grosores. Pueden ser telas, cordones, tuppers, botellas de plástico, tapas, un palito, una hoja... Deben tener diferentes agarres, desde objetos grandes, como una pelota de trapo que vaya a manejar con la palma entera, a objetos pequeñitos que pueda coger con los dedos (para ayudarle a desarrollar el movimiento de pinza).
De 6 a 9 meses.

9. Pista de obstáculos

Antes de echarse a andar, necesitan dominar todos los movimientos (giros laterales, sentarse, ponerse de rodillas...). Para ayudarles a través del juego, podemos convertir nuestro salón en una sala de motricidad. ¿Cómo? Pues colocando un cajón a modo de obstáculo para rodear, cojines sobre los que pasar, una mesa para gatear por debajo, juguetes como meta y... el módulo más divertido: nosotros en el suelo para que nos escale o nos utilice como apoyo para ponerse de pie. “¡Ay, qué cosquillas!”.
De 9 a 12 meses.

10. I speak English

Para ayudarle a desarrollar la agudeza auditiva, podemos ponerle canciones en diferentes idiomas (basta con teclear en Google “músicas del mundo” y seguro que aparecen un montón). ¿Va a ser nuestro pequeño multilingüe con esto? Pues solo con esto no, pero su capacidad de discriminación de esos sonidos va a ser mayor y, por lo tanto, le resultará más fácil aprender nuevos idiomas.
Por cierto, una explicación para los papás que se celan porque el bebé se queda hipnotizado escuchando la voz de su mamá: es cierto que el recién nacido está más preparado para distinguir los sonidos agudos, pero a medida que pasen los meses, también escuchará perfectamente las voces más graves (es por eso por lo que dicen que la música de Mozart es mágica, porque tiene todas las frecuencias del sonido).
De 3 a 6 meses.

11. Juega conmigo

Aunque nuestro pequeño esté hecho un auténtico aventurero, hay ciertos juegos que no puede llevar a cabo sin nuestra colaboración: el aserrín aserrán, el caballito, guerra de cosquillas, el avión... Con todos estos juegos de movimiento desarrolla la musculatura, el equilibrio, disfruta con cierto nivel de peligro controlado... y algo no menos importante: cuando nos reímos juntos, los lazos se estrechan, la familia se hace más fuerte, construimos recuerdos.
De 9 a 12 meses.

12. Experimentar con la comida

En cuanto empiezan a probar distintos tipos de comida, es bueno dejarles que experimenten con ella. Si ya se sostiene sentado, puede ser uno más en la mesa familiar, sentado en su trona o en nuestro regazo. Se sorprenderá con todos esos nuevos sabores, olores y texturas, mejorará la motricidad fina al coger la comida con sus deditos y, lo más importante, asociará la hora de comer con un momento feliz junto a papá y mamá.
De 6 a 9 meses.

13. Proponerle retos

Los bebés tienen un montón de juguetes desde que nacen, pero ellos no necesitan tantos. El buen juguete es el que supone un reto, el que le da la oportunidad de ensayar, hacer algo y conseguirlo. Por eso es mejor agotar cada juego y, cuando lo haya conseguido, ir introduciendo otros que le supongan nuevos desafíos. Ojo, tiene que ser un reto asumible. Aunque es importante que empiecen a desarrollar tolerancia a la frustración, si el nivel de dificultad no está adaptado a su momento, no será interesante para él (es mejor guardar el juguete y ofrecérselo cuando haya avanzado más). Lo mismo pasa con los libros. Un bebé no necesita más de cinco cuentos. No quiere variedad. Quiere repetirlos, predecirlos, darse cuenta de lo que él sabe. Luego, los cambiaremos por otros cinco que serán sus favoritos del momento.
De 9 a 12 meses.

14. Retransmitirle la jugada

Por la calle, "¡mira, un camión!", en el baño: “ahora te voy a lavar el piececito, ahora las manos...”. Explicándole las cosas, le ayudamos a descubrir el mundo, a que le vayan sonando las palabras cotidianas y, además, al contarle lo que vamos a hacer en cada momento, él anticipa lo que va a pasar, lo que le da seguridad.
De 6 a 9 meses.
  • El desarrollo del bebé: descubre cuánto sabes

15. Aprendiendo a gatear y caminar

Cuando los niños empiezan a gatear (ya lo hemos dicho: en esa etapa, suelo, suelo y más suelo y si hay más niños y adultos ahí abajo, mucho mejor), el siguiente paso es que se sujeten y se eleven por sí mismos. Lo ideal es que dispongan de un sitio en el que apoyarse y que puedan rodear, por ejemplo, un correpasillos que sea relativamente pesado, que le cueste un poquito tirar de él y así le sujete. Está bien que les llevemos nosotros de la mano, pero cuando les dejamos solitos y ellos toman la iniciativa, se favorece su autonomía y su autoestima. El mensaje es: "Tú explora, mi niño, que aquí estoy yo por si acaso".
De 9 a 12 meses.



Asesora: Maite Rodríguez Estévez, maestra, pedagoga y terapeuta. www.preparadosparaaprender.com


Como hacerle frente a una pataleta


Los berrinches son manifestaciones de los niños  al sentir frustración, ira, miedo o tristeza. Las conductas típicas de tu hijo cuando hace una rabieta son gritar, llorar, patear, tirarse al suelo o incluso darse golpes a sí mismo.
Tu pequeño suele recurrir a este tipo de conductas para llamar tu atención, protestar por algo que le quitaste o escapar de una situación que no le agrada.

¿Cómo puedes enfrentar un berrinche de tu hijo y tener éxito?

La psicóloga Zulme Lomelli Pérez ofrece en su blog Psicóloga S.O.S una serie de claves para manejar el mal comportamiento de los niños de 2 a 6 años. ¡Síguelas!
1.En tu tarea por enseñar disciplina con amor observa a tu niño para identificar en primera instancia la causa posible del por qué del berrinche: frustración, algo que se le quitó, ira, hambre, sueño o si más bien solo es manipulación.
2. Llévalo a un lugar seguro en el que se pueda desahogar. Abrázalo, cárgalo y sácalo del sitio donde inició la rabieta. A esta técnica se le conoce como “tiempo fuera”. Hazle entender que estará ahí hasta el momento que se sienta más tranquilo.
3. Háblale mientras se desahoga. Esta es una manera de educar en valores pues le transmites que entiendes su molestia, pero que solo le prestarás atención cuando se calme. Esto ayuda a los niños a distinguir sus sensaciones y emociones durante y después del berrinche. En su momento, él o ella aprenderán a expresarse cuando sientan frustración.
4. Apenas notes que su estado es de calma, felicítalo. Aprovecha para describirle la sensación de bienestar que tiene en ese instante. Dile: “estabas muy bravo y te sentías mal, ahora estás tranquilo, te sientes mejor, ¿verdad? Ya todo pasó”.
5. La disciplina con amor incluye mantener la calma a la hora de hablarle, de lo contrario, todos, incluidos niños y padres, entrarán en una lucha de poder. Los más pequeños recurren a todo tipo de rabieta para llamar la atención de quienes lo rodean.
Háblale con voz suave y muéstrale a tu hijo que no vas a permitir que su comportamiento te afecte. Te mantendrás relajada. Si tú gritas, él grita.

No te dejes manipular


-No le des a tu hijo lo que pide. Tiene que entender que su petición es inaceptable.
-Déjale que grite y llore en un lugar seguro. Se cansará y se calmará.
-Ten paciencia y constancia. No caigas en agresiones físicas contra él o ella. Si pasa por tu mente, salte a respirar y regresa luego.
-Póngase de acuerdo con su niñera, maestra de la escuela u otra persona que lo cuide para que manejen los berrinches con la misma técnica que utilizas. Si tú como su mamá decides una cosa y otro adulto la anula, el niño entenderá que contigo puede montar un “show”.

Los pequeños quieren y necesitan saber por qué no pueden hacer lo siempre quieran. Es necesario razonar con los niños y dejarles muy claro qué se espera de ellos.






fuente:http://serpadres.com

Tips para que a tu hijo le guste la lectura


Nunca es demasiado pronto para enseñarle a tu hijo a amar la lectura. Sin embargo, cuando se trata de niños de 1 a 3 años, la meta no es que lean a los clásicos antes de terminar el preeescolar. 

"Apropiado a su etapa del desarrollo" es la clave, dice Roni Leiderman, responsable del Centro Familiar de la Universidad de Fort Lauderdale, Florida. "Los padres a menudo quieren presionar demasido a los niños, pero en realidad, ellos aprenden mediante el juego, de ahí la importancia de hacer de la lectura, algo divertido", agrega. 

Hay varias formas divertidas de ayudar a tu pequeño a que aprenda a amar los libros y las historias. Y, sorprendentemente, no todas ellas implican sentarse con un libro a leer.

1. Usa los libros para crear lazos

No se trata sólo de leer palabras. En esta etapa se trata más de disfrutar de la interacción con papá o mamá. 

Cuando tu hijo se sienta en tu regazo para que le leas en voz alta, no está solamente disfrutando de los libros sino de la atención total que le prestas en ese momento.

2. Establece un ritual

Fijar un tiempo para leer establece una rutina tranquilizadora que a los niños les encanta. Por eso es que leer un cuento antes de irse a dormir es una tradición tan antigua. Pero no te olvides de que hay muchos otros eventos diarios que proporcionan buenas oportunidades para la lectura. 

De vez en cuando intenta establecer un nuevo ritual leyendo un cuento durante el desayuno, durante el baño, nada más llegar de la guardería, o incluso mientras tu hijo esté sentado en el orinal.

Algunos niños pequeños (y también niños más grandes) que duermen muy profundamente y tienen mucha dificultad para despertarse por la mañana, se levantan más fácilmente si sus padres los "despiertan" con la lectura de un cuento, en vez de sacarlos a la fuerza de la cama

3. Escoge libros apropiados

A los niños pequeños les encantan los libros de cartón, los libros de plástico que se pueden meter en la tina y los que tienen ilustraciones que se despliegan; lo importante es que un libro se pueda sujetar fácilmente y que sea fácil de manipular. Les encantan las historias acompañadas de dibujos brillantes, claros y realistas.
Y, por supuesto, les encantan las rimas. Esto no quiere decir que tu hijo de dos años no aprecie las historias que escogen sus hermanos mayores; quién sabe ¡puede que Harry Potter acabe siendo su libro favorito! Pero asegúrate de que también tiene acceso a libros más simples.

4. Repite, repite, repite

Reprime tus bostezos si has leído el cuento de Caperucita roja cada noche durante el mes pasado y tu hijo te pide que se lo leas de nuevo. La repetición es la clave en estos años.

La razón por la que a los niños les gusta leer las mismas historias una, y otra, y otra vez es que están deseando aprender. 

Pronto te darás cuenta de que tu niño ha memorizado sus pasajes favoritos y que le hace mucha ilusión participar, diciendo las frases clave él mismo; ambos son signos de que cada vez está más listo para leer.

5. Exagera

Pierde tus inhibiciones cuando le estés leyendo a tu hijo. Ruge como el papá oso en Ricitos de oro y gruñe como el cerdito de Los tres cerditos. A los niños les gusta el drama tanto como a los adultos; de hecho, quizás a tu hijo le encante pretender que es el lobo que se come a la abuela de Caperucita

Anímale, incluso si esto hace que la lectura vaya más despacio. Obtendrá más beneficios de la historia si está participando activamente.

6. Fomenta sus intereses

Escoge libros acerca de sus actividades favoritas: visitar el zoo, nadar, jugar a atrapar una pelota. Respalda sus videos y programas de televisión favoritos con libros acerca de los personajes.

Puede que te parezca un misterio lo mucho que le gustan los Teletubbies, pero si a tu hijo le encantan estas alegres criaturas, también le encantarán los libros acerca de sus aventuras. Síguele por donde te lleve, pero experimenta también con una variedad de libros. 
Quizás tu hija pequeña, que adora a sus muñecas, te sorprenderá pidiéndote que le leas historias acerca de dinosaurios y monstruos una y otra vez.

7. Visita la biblioteca

Incluso a los bebés les encantan las visitas a la biblioteca durante las horas de lectura colectiva para niños, y son una aventura fantástica para los niños de más de un año. 

Tu hijo puede descubrir uno de sus nuevos cuentos favoritos cuando se lo presente el bibliotecario con su animada lectura, que quizás vaya acompañada de algunos dibujos o marionetas para ilustrar la acción. 

Y, por supuesto, las bibliotecas permiten a los padres y a los niños llevarse a casa muchos libros sin tener que gastarse ni un centavo.

8. Conecta el audio

Hay muchos libros maravillosos en casete o disco compacto. Puedes aplacar la impaciencia de tu hijo por escuchar El gato con botas por millonésima vez, justo mientras tienes que empezar a cocinar la cena, conectando el casete (con o sin el libro de imágenes que lo acompaña). 

También puedes grabar libros e historias tú misma o pedir a los amigos queridos o familiares que lo hagan. Escuchar la voz de la abuela leyendo una historia favorita es un regalo especial.

9. No hagas que los libros sean una recompensa

No le digas a tu hijo que puede escuchar una historia si se acaba la cena. Cuando la lectura está asociada con sistemas de premio y castigo, no es una experiencia positiva.

En vez de eso, escoge momentos para leer que sean apropiados, como cuando quieres que tu hijo esté tranquilo antes de dormir una siesta.

10. Cómo manejar a un niño inquieto

Hay algunos niños muy inquietos que no pueden quedarse quietos durante toda la lectura de una historia. No te preocupes. Simplemente escoge algo corto, hojéalo durante unos pocos minutos (o incluso segundos) y deja que tu hijo se vaya. Al día siguiente puedes intentar una sesión un poco más larga.

Algunos niños siempre estarán más interesados en correr que en leer. 

Si tu hijo es del tipo al que le gustan las actividades físicas, puede responder mejor a actividades que no están relacionadas con los libros, como las que se describen abajo.

11. Haz que contar historias sea una parte de la vida

Cuenta historias durante la cena o cuando estás en el auto. Historias clásicas como Blancanieves y los siete enanitos están bien, o anécdotas acerca de tu propia niñez, o historias que presentan a tu hijo como el personaje principal.

Confecciona libros con los dibujos de tu hijo o con sus fotos favoritas, y cuéntale historias acerca de ellos o pídele que sea él el narrador.

12. Señala las palabras

Allá donde vayas puedes mostrar a tu hijo que las palabras son una parte importante de la vida diaria. Incluso los niños pequeños aprenden rápidamente las señales de tráfico como ALTO.

Los imanes para el refrigerador que tienen las letras del alfabeto son muy comunes en muchas casas. Otras familias ponen etiquetas en las estanterías en las que se lee BLOQUES, MUÑECOS, etc. Si tu hijo está en un grupo de juego o en una guardería, déjale una nota cada día en su almuerzo.

Aunque no pueda leer GATO, ver la palabra impresa en un pedazo de papel, junto con un adhesivo o dibujo de un gatito, será algo divertido que alentará su interés por leer. Si esto te parece demasiado ambicioso, intenta dibujar un corazón o una cara con una sonrisa donde simplemente se lea "Te quiero"; esto le ayudará a interesarse por el significado que tienen las palabras.

13. Háblale con frecuencia

Los niños de familias que hablan en la mesa tienen vocabularios más amplios, de acuerdo con investigadores de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos. Habla con tu hijo y no tengas miedo de usar palabras y frases complejas.

Contesta sus preguntas y escucha sus explicaciones. Los niños son curiosos y se preguntan una y otra vez acerca del mundo; por eso, no seas tímida y explora sus intereses con él.

14. Demuéstrale tu propio amor por los libros

Tu hijo quiere imitarte. Si ve libros por toda la casa y sabe que te gusta sentarte a leer uno siempre que tienes un momento para ti misma, aprenderá que los libros son esenciales para la vida diaria. 

Mostrarle que te gusta leer será más motivador que hacer que cumpla con las horas establecidas para leer un cuento. 









fuente: www.espanol.babycenter.com

Tips para que tu bebe duerma toda la noche



El hecho de que los bebés no duerman toda la noche no es más que un mecanismo de supervivencia. Los pequeños están en continua alerta, no duermen seguido y se despiertan a menudo si están incómodos, tienen hambre, o solo para comprobar que tienen cerca a mamá.

Conforme crecen, sus ciclos de sueño serán más largos casi como los de un adulto. Durante los primeros 6 meses notarás grandes cambios, y a partir de esa edad muchos bebés tienen un desarrollo significativo que hará que su sueño nocturno sea más continuado y tranquilo. No obstante, no todos los niños se desarrollan y se comportan igual. Unos dormirán toda la noche desde los 6 meses y otros lo harán cumplidos los 2 años o más. Sin embargo, hay algunos trucos que te ayudarán a que te nene duerma por más tiempo durante la noche. ¡Toma nota!

1. Estableces rutinas que le anuncien a tu tesoro que es hora de dormir, y trata de seguirlas a diario.

2. Colócalo en la cuna antes de que se duerma del todo. La idea es que sea consciente de que se duerme en la cuna y se despierta en el mismo sitio.

3. Deja que pase un tiempo entre la última toma y la cama. No lo acuestes inmediatamente después de comer, ya que le  pueden provocar regurgitaciones.

4. Si se despierta por la noche no acudas de inmediato. Espera por si se vuelve a dormir él solo.

5. Si no lo hace ve a su lado y trata de calmarlo suavemente, con caricias, cantos y sin encender la luz.

6. Si le sigues dando el pecho ofréceselo. Tal vez no tenga hambre, pero en él el niño no solo busca alimento, sino reconfortarse, calmarse, etc.

7. Si tiene más de 8 meses, está sano y gana peso, no es necesario que haga las tomas nocturnas. Tal vez lo que tenga es sed. Ofrécele un biberón o un vaso con agua.

8. Asegúrate de que duerme lo necesario por el día. Las siestas a esta edad son muy importantes. No creas que dormirá mejor si duerme menos por el día. Al contrario, el cansancio puede impedirle conciliar bien el sueño.





Fuente: www.padresehijos.com

La primera comida de mi bebe


La alimentación ideal en los primeros 6 meses de vida es la leche materna de manera exclusiva. Es decir, únicamente pecho.

Se ha demostrado, mediante estudios realizados en las últimas décadas, que la lactancia materna posee los mayores beneficios, ya que protege al bebé de muchísimas infecciones y se reconoce una disminución de diarreas, otitis, catarros y alergias en los bebés alimentados de esta forma. No hay ningún otro alimento que pueda imitar sus cualidades.

La lactancia no sólo beneficia al bebé, también beneficia a la madre, ya que permite que el útero recupere de manera más rápida su tamaño normal. Esto le permite a la mujer recuperar el cuerpo que tenía antes del embarazo.

Si por algún motivo la lactancia natural no fuera posible, el bebé debe tomar leche de fórmula, maternizada (leche de vaca modificada y enriquecida similar a la leche materna) durante sus primeros seis meses.

Si el aumento de peso del bebé es normal y crece bien, no necesita de otro alimento antes de esa edad.

No hay que apurarse para darle al bebé alimentos sólidos antes de los 6 meses. Al llegar a esta edad se puede empezar con las primeras papillas.

6 meses: ¿con qué comenzamos?


El bebé puede comenzar con sus primeras papillas al llegar a los 6 meses, de manera paulatina. En esta etapa, la alimentación es mixta o complementaria, ya que la introducción de los primeros semisólidos tiene una función más de aprendizaje que de nutrición, pero la alimentación básica del bebé seguirá siendo la leche.

A comer bien se aprende porque la alimentación es un hábito. Cuando el bebé comienza a introducir sus primeros alimentos, comienza a formarse el hábito alimenticio que lo acompañará toda la vida.

En esta etapa, podemos comenzar a darle:
  • Purés de verdura: papa, zanahoria, zapallo.
  • Cereales (precocidos o no) y
  • Purés de frutas: manzana, banana, pera.
La fruta puede ser natural o cocida tipo compota, ya que aportan vitaminas, proteínas, minerales y fibras.


Algunos consejos para empezar 

 

Horario

La mamá puede elegir el horario en que le va a dar la comida. No importa que sea al mediodía, a la tardecita o a la noche. Lo que sí importa es que tanto la mamá como el bebé puedan disfrutar de ese momento relajados y tranquilos.

La segunda comida se incorpora hacia los 8 meses, en un horario opuesto al de la primera. Si la primera fue el almuerzo, la segunda será la cena, o al revés.
La primera comida reemplazará a la mamada o a la mamadera que el bebé tomaba en ese horario. Lo mismo pasará cuando se incluya la segunda comida diaria. No hace falta darle el pecho o la mamadera después del almuerzo o la cena si es que el niño ha comido bien. 

7 meses


Llegados los 7 meses se le puede dar al bebé flanes o postrecitos, caseros o comprados, que pueden reemplazar a la fruta del postre.

También se incorporan las verduras de hoja verde.

Se le puede dar polenta y sémola. También podemos comenzar a darle arroz, pero previamente tamizado -es decir, hecho papilla- para evitar que el pequeño se atragante con los granos.

Las carnes rojas como las blancas también pueden incorporarse alrededor del séptimo mes. Las carnes le aportarán fundamentalmente las proteínas necesarias para el crecimiento. Estas deben estar siempre perfectamente cocidas.

El hígado, que es una importante fuente de hierro y proteínas, también puede incorporarse alrededor de los 7 meses.

8 meses


Al octavo mes, el bebé incorporará la segunda comida del día: si la primera comida era el almuerzo, será la cena, o viceversa. 


Preguntas más frecuentes


- ¿A qué edad pueden empezar a comer maizena? 
A los 6 meses.
Si le damos pollo, ¿cuál es la mejor forma de cocinarlo? ¿asado al horno? ¿a la plancha? ¿hervido?
Todas son buenas, lo importante es cortarlo chiquito y sin huesitos.

¿Y el hígado?
Es buenísimo y aporta hierro a la dieta del bebé.

¿Cuándo pueden comer huevo? ¿empezar con la clara o la yema?
La yema ya la pueden comer en tortillas, purés o comidas a los 7 u 8 meses y el huevo entero al año.

- ¿Conviene empezar con jugos cítricos o no cítricos?
Convienen los jugos naturales de frutas, solos sin agregados. Es lo mismo empezar con cualquiera de ellos 
Esto es sólo una guía de consulta. Antes de incorporar un alimento a la dieta de tu bebé debés consultarlo con tu pediatra de cabecera.
 

Alergias


Hay alimentos que no conviene incluir antes del año. Especialmente si en la familia hay antecedentes alérgicos. Entre ellos:
  • Huevos (se aconseja hasta dos por semana, ya sea cocido o pasado por agua)
  • Pescado
  • Chocolate
  • Dulce de leche
  • Frutillas y kiwis (pueden dar alergias cutáneas)


Una salud de hierro


El hierro es un mineral muy importante, y no olvidemos que durante los dos primeros años de vida los niños experimentan un rápido crecimiento, lo que hace que se consuman sus reservas de hierro.

Los cítricos contienen una gran cantidad de vitamina C, que favorece la absorción de hierro y sales de sodio y potasio. Los alimentos más ricos en hierro son las carnes rojas, el hígado, el pescado y el pollo. Algunos vegetales, como el berro o la espinaca, también poseen hierro, y aunque en menor medida, los lácteos.

Alimentos que conviene evitar

 

  • Miel: No se recomienda su consumo, especialmente en los niños menores de 1 año y hay pediatras que no lo recomiendan hasta los 3 años. La miel fresca sin pasteurizar puede transmitir botulismo, una enfermedad grave del sistema nervioso.
  • Hay alimentos que conviene evitar hasta los 3 años, por ser muy duros y no disolverse rápidamente en la boca y con los cuales el niño podría atragantarse. Estos son:
1. Manís
2. Granos de choclo
3. Pochoclo
4. Caramelos duros
5. Frutas secas
6. Manzana en trozos (sólo se puede si está cortada en trozos pequeños, como todos los alimentos sólidos, que deben estar cortados en trozos pequeños).
  • Se deben cortar los alimentos en trozos muy pequeños así evitaremos que el niño se atragante.
  • La temperatura de las papillas deberá ser tibia.
  • A partir de los 7 meses, la carne -ya sea roja o blanca- debe ser cuidadosamente cortada en pequeños pedazos.
  • Hay que tener cuidado si le damos al niño pan para que se entretenga, ya que si tiene miga puede formar un bolo en la boca.
  • No es necesario agregarle sal a sus comidas, porque ellos no están acostumbrados a los sabores salados, y no es saludable abusar de ella. No obstante, hay alimentos que no tienen sabor sin sal (por ejemplo la polenta, o las pastas), en ese caso, colocar solo una pizca.
  • Cuando le damos la primera comida al bebé, le ofreceremos una papilla salada, y un postre, que en un principio es conveniente que sea un puré de frutas.
  • Los bebés también deben tomar una bebida en el almuerzo, así como lo hacemos los adultos. Lo ideal es que tomen agua, ya que las gaseosas contienen gran cantidad de azúcar y le quitan el apetito, además de que predispone a la aparición de caries.
  • A los 6 meses el bebé ya esta maduro como para sentarse, mirar la cuchara y abrir la boca, la lengua ya no se viene tanto para adelante. Pero no olvidemos que en esta etapa la inclusión de los alimentos es un juego, tenemos tiempo hasta el año para que el niño "coma bien". Recién en este momento  los alimentos cubrirán todas sus necesidades biológicas y la leche pasará a un segundo plano. No hay que desesperarse si al principio el niño no come "bien", es como un juego, puede escupir o rechazar el alimento y esto es normal. De cualquier manera hay que insistir a modo de juego. También hay niños que empiezan a comer bien a los 8 o 9 meses.
  • Al principio hay que dejar que el niño haga lo que desee. Por ejemplo, puede querer chupar o succionar la cuchara. 
  • En un comienzo, las texturas deben ser ni líquidas ni espesas e ir variando a medida que el bebé las vaya aceptando, no licuadas o muy procesadas. Es conveniente hacer el puré  con el tenedor.

Fuente: www.planetamama.com

viernes, 1 de junio de 2018

Por qué limitar el acceso de los niños a la tecnología

El acceso de los niños a las nuevas tecnologías parece no tener frenos. Antes, la preocupación se limitaba a que los niños se quedaban demasiadas horas frente a la televisión, mientras hoy hay un gran desasosiego de los padres acerca del contacto que tienen los niños, incluso los bebés, con los smartphone y tabletas.  Expertos en el tema alertan sobre el riesgo del uso de esos aparatos en bebés y niños. ¿Son los teléfonos móviles y las tablets las nuevas niñeras y cuidadores de los niños?

Cómo y cuánto los niños pueden usar los smartphone

Hace meses, la Asociación Japonesa de Pediatría empezó una campaña para restringir el uso prolongado de los móviles y tabletas, sugiriendo control y más juegos a los padres. Ahora son la Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría las que revelan 10 razones por las que los niños menores de 12 no deben usar estos aparatos sin control. Ellos lo tienen claro, los bebés de 0 a 2 años no deben tener contacto alguno con la tecnología; los de 3 a 5 años, debe ser restringido a una hora/día; de 6 a 18 años la restricción debería ser a 2 horas/día.



Por qué limitar el acceso de los niños a los móviles o tabletas

1- Desarrollo cerebral de los niños
Un desarrollo cerebral causado por la exposición excesiva a las tecnologías, puede acelerar el crecimiento del cerebro de los bebés entre 0 y 2 años de edad, y asociarse con la función ejecutiva y déficit de atención, retrasos cognitivos, problemas de aprendizaje, aumento de la impulsividad y de la falta de autocontrol (rabietas).
2- Retraso en el desarrollo del niño
El excesivo uso de las tecnologías puede limitar el movimiento, y consecuentemente el rendimiento académico, la alfabetización, la atención y capacidades.
3- Obesidad infantil
El sedentarismo que implica el uso de las tecnologías es un problema que está aumentando entre los niños. Obesidad lleva a problemas de salud como la diabetes, vasculares y cardíacos.
4- Alteraciones del sueño infantil
Los estudios revelan que la mayoría de los padres no supervisan el uso de la tecnología a sus hijos, en sus habitaciones, con lo que se observa que los niños tienen más dificultades para conciliar el sueño. La falta de sueño afectará negativamente a su rendimiento académico.
5- Enfermedad mental
Algunos estudios comprueban que el uso excesivo de las nuevas tecnologías está aumentando las tasas de depresión y ansiedad infantil, trastornos de vinculación, déficit de atención, trastorno bipolar, psicosis y otros problemas de conducta infantil.
6- Conductas agresivas en la infancia
La exposición de los niños a contenidos violentos y agresivos, puede alterar su conducta. Los niños imitan todo y a todos. Así que hay que vigilar el uso y la navegación de los niño en móviles o tabletas.
7- Falta o déficit de atención
El uso excesivo de las nuevas tecnologías puede contribuir a déficit de atención, disminuir la concentración y la memoria de los niños, gracias a la gran velocidad de sus contenidos.
8- Adicción infantil
Los estudios demuestran que uno de cada 11 niños de 8 a 18 años son adictos a las nuevas tecnologías. Cada vez que los niños usan dispositivos móviles, se separan de su entorno, de amigos y familiares.
9- Demasiada radiación
La OMSOrganización Mundial de la Salud clasifica los teléfonos celulares como un riesgo debido a la emisión de radiación. Los niños son más sensibles a estos agentes y existe el riesgo de contraer enfermedades como el cáncer.
10- Sobreexposición
La constante y sobreexposición de los niños a la tecnología les hacen vulnerables, explotables y expuestos a los abusos.
Además, los expertos coinciden que estar demasiadas horas pegado al móvil o a la tableta es perjudicial al desarrollo de los niños. Ellos creen que generan niños más pasivos y que no saben interactuar o tener contacto físico con otras personas. Y aunque entienden que las nuevas tecnologías son parte de su vida, ellos creen que no deben sustituir a la lectura de un libro o al tiempo de juego con los hermanos y los padres.